Cicatrización de heridas en perros: terapia focal de ondas de choque para heridas complejas
En heridas complejas, la terapia focal de ondas de choque puede complementar el tratamiento veterinario como parte de un enfoque multimodal. Así lo demuestra un caso documentado por la especialista en rehabilitación Kirsten Häusler sobre una hembra de pastor alemán que desarrolló una herida abierta en la zona de la articulación tarsiana durante la inmovilización con férula de una fractura de un dedo.
Las férulas y los vendajes son necesarios en determinadas lesiones para proteger y estabilizar las estructuras afectadas. Sin embargo, la presión, la fricción y la humedad también pueden afectar a la piel. Si esto provoca una herida, se plantea un reto adicional para el tratamiento y la rehabilitación, además de la lesión original.
La situación puede ser especialmente compleja cuando la herida se encuentra cerca de una articulación o de la inserción de un tendón. Además del cuidado de la herida, también deben tenerse en cuenta la función de las estructuras adyacentes y la rehabilitación de la lesión original.
Por qué es importante la localización de la herida
El proceso de cicatrización de una herida no solo depende de su tamaño y profundidad, sino también de su localización anatómica. Si la herida se encuentra cerca de una articulación o de la inserción de un tendón, el tejido afectado se somete a tensión con prácticamente cada movimiento. Al mismo tiempo, una inmovilización prolongada puede limitar la movilidad de las estructuras circundantes.
Por ello, durante el tratamiento deben tenerse en cuenta tanto la restauración de la integridad de la piel como la función de las estructuras adyacentes. Es importante controlar periódicamente la piel, el acolchado y el vendaje para detectar posibles problemas en una fase temprana.
La terapia focal de ondas de choque como opción terapéutica complementaria
En heridas complejas o con una cicatrización retardada, los procedimientos de terapia física pueden complementar el cuidado veterinario de la herida. Sin embargo, no sustituyen la evaluación profesional de la herida ni las medidas necesarias, como la limpieza, el control de infecciones, la cobertura de la herida y una gestión adecuada del vendaje.
En la terapia focal de ondas de choque se aplican impulsos mecánicos de forma selectiva en el tejido. Las células responden a estos estímulos y los convierten en señales biológicas. Este proceso se denomina mecanotransducción. Los estudios experimentales y los conocimientos procedentes de la medicina humana describen diversos procesos biológicos en este contexto. No obstante, su transferibilidad y relevancia clínica para el tratamiento de heridas en animales deben evaluarse de forma individual:
- Estimulación de la permeabilidad celular1
- Mejora del aporte tisular mediante la liberación de eNOS2
- Liberación de factores de crecimiento, como el VEGF2
- Regeneración celular, activación de células madre y procesos regenerativos asociados3
- Mejora de la circulación sanguínea mediante la angiogénesis4
- Efectos antibacterianos y antiinflamatorios5
El siguiente caso clínico muestra cómo puede utilizarse en la práctica la terapia focal de ondas de choque dentro de un enfoque terapéutico multimodal.
Caso clínico: herida en la articulación tarsiana de una hembra de pastor alemán
Quibble, una hembra de pastor alemán de cinco años, desarrolló una herida abierta en la zona de la articulación tarsiana durante las varias semanas en las que se utilizó una férula para tratar una fractura de un dedo. La fricción, el desplazamiento del acolchado y la penetración de humedad habían afectado a la piel. Debido a su localización en el calcáneo y cerca de la inserción del tendón de Aquiles, también existía una hinchazón en una zona funcionalmente sensible.
De acuerdo con la clínica veterinaria responsable del tratamiento, se decidió no colocar una nueva férula rígida y se adaptó el cuidado de la herida. Como tratamiento complementario, se utilizó una combinación de terapia láser de baja intensidad y terapia focal de ondas de choque. La herida se trató inicialmente con un láser de clase 3B. A continuación, se aplicaron las ondas de choque focales mediante una almohadilla de gel estéril. El tratamiento con ondas de choque se realizó con 1000 pulsos, una densidad de flujo energético de entre 0,07 y 0,1 mJ/mm2 y una frecuencia de 6 Hz. En total se realizaron seis sesiones.*
Durante la evolución documentada del tratamiento, la herida se cerró. Al mismo tiempo, disminuyó el aumento de volumen en la zona del calcáneo. La función de la extremidad posterior afectada también se controló mediante un análisis objetivo de la marcha. Dado que se combinaron varias medidas, la evolución observada no puede atribuirse a un único componente del tratamiento.
¿Qué demuestra este caso para la práctica clínica?
El caso clínico pone de manifiesto que, en heridas localizadas cerca de articulaciones e inserciones tendinosas, deben tenerse en cuenta no solo la lesión cutánea, sino también su causa, su localización anatómica y sus posibles efectos funcionales. Es importante controlar periódicamente las férulas y los vendajes para detectar en una fase temprana las posibles cargas provocadas por la presión, la fricción o la humedad.
La evolución documentada ilustra cómo el cuidado de la herida, la terapia láser de baja intensidad, la terapia focal de ondas de choque y los controles funcionales de seguimiento se utilizaron dentro de un enfoque terapéutico multimodal.
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*Los parámetros utilizados describen un caso individual y no constituyen una recomendación terapéutica general.
Referencias
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- Ha, C. H., et al. (2013). Extracorporeal shock wave stimulates expression of the angiogenic genes via mechanosensory complex in endothelial cells: Mimetic effect of fluid shear stress in endothelial cells. International Journal of Cardiology, 168(4), 4168 – 4177. https://doi.org/10.1016/j.ijcard.2013.07.112
- Weihs, A. M., et al. (2014). Shock wave treatment enhances cell proliferation and improves wound healing by ATP release-coupled extracellular signal-regulated kinase (ERK) activation. The Journal of Biological Chemistry, 289(39), 27090 – 27104. https://doi.org/10.1074/jbc.m114.580936
- Mittermayr, R., et al. (2011). Extracorporeal shock wave therapy (ESWT) minimizes ischemic tissue necrosis irrespective of application time and promotes tissue revascularization by stimulating angiogenesis. Annals of Surgery, 253(5), 1024 – 1032. https://doi.org/10.1097/sla.0b013e3182121d6e
- Moretti, B. et al. (2008). Extracorporeal shock waves down-regulate the expression of interleukin-10 and tumor necrosis factor-alpha in osteoarthritic chondrocytes. BMC Musculoskeletal Disorders, 9(16), 1471 – 2474. https://doi.org/10.1186/1471-2474-9-16